Los paneles solares se han convertido en uno de los materiales preferidos para la producción de energía renovable y es una interesante alternativa cuando el precio de la luz ha alcanzado precios altos en Europa, algo que podría pasar también en América Latina.

Los paneles solares pueden ser de diferente tamaño, potencia y material, no todos tienen el mismo tipo de células fotovoltaicas, además existen diferencias entre ellas de duración, precio y uso.  

Los expertos consideran que para una familia de cuatro miembros, como norma general, se recomienda una instalación entre 1.5 kW y 2.5 kW, lo que supone un montaje de entre 6 y 10 paneles fotovoltaicos. Por el contrario, para una casa o vivienda más grande, con un consumo importante durante el día, se recomienda instalar 12 paneles fotovoltaicos.

Más ventajas:  

Energía sostenible: a diferencia de otras fuentes, no genera emisiones contaminantes ni directa ni indirectamente. Es una energía limpia que no contribuye al calentamiento global del planeta, ni al incremento de la huella de carbono.

Más barata: la instalación de paneles fotovoltaicos supone una importante inversión inicial, pero a medio plazo, el ahorro energético que se consigue es muy elevado.

Silenciosa: a diferencia de los generadores de energía eléctrica convencional, no genera ningún tipo de ruido.

Compatible con otras clases de energía: la energía fotovoltaica es compatible con otras fuentes y, de hecho, son muchas las viviendas que cuentan con dos instalaciones para que funcione la energía convencional cuando no lo hace la otra.

Disponible en todo el planeta: el sol es una fuente de energía inagotable en todo el planeta, como mínimo a muy largo plazo, porque se espera que siga emitiendo energía durante 5.000 millones de años.

No necesita mucho mantenimiento: y su vida útil puede llegar a ser de entre 20 y 30 años, por lo que no hay que dedicar demasiados cuidados para que funcione a su máximo rendimiento durante mucho tiempo.


Artículo creado con información de viviendasaludable.es.